sábado, 12 de septiembre de 2009


Pienso y menos te entiendo. Cada palabra con la noble intención de explicar provoca en mí una enorme duda que busca desesperadamente una respuesta coherente y concreta. Tu inseguridad me mata, me parte en mil pedazos. Pero me gusta. Me gusta tu miedo, que me compliques el existir con cada frase. Y cuando me decis "no", bien chiquito, el cuerpo se me pierde, los sueños se achican pero no escapan. Cuando sale de tu boca ese "no" inseguro y camuflado, me desespero, lo pensado se revienta y el tiempo corre más lento. Me pongo a pensar si es que yo tengo la llave de ese "si" mudo y encerrado. Me pregunto cómo llegar a esos labios sin dueño.
Ese sueño de una palaba aún sin sonido revive con esperanza cada noche. Es solo un sueño?

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