miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ella no quiso despertar. No quiso despertar porque sabía que la esperaba un día triste, un día sin él. Sus pensamientos no la dejaban en paz. ¿Porqué fué tan tonta? ¿Porqué lo dejó ir?. La duda la dominaba. ¿Qué tiene ella? Es más linda, más interesante, más atrevida, ¿más femenina tal vez?. La respuesta a esas preguntas era inalcanzable en esos momentos. Decidió levantarse, porque pensó que por alguna razón, solo una, se olvidaría de todo. ¿Pero a quién engaña? Todo a su alrededor le recuerda a él. Absolutamente todo. Los miles de cartelitos, la computadora, el sillón, el olor a su perfume que quedo de la noche anterior, las trescientas veintidós canciones de su reproductor de música, los peluches, la cadenita con sus nombres. Todo es una tortura.

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