Cuando dejas de pelearla te morís,
te caes, te vas. Lo que te mantiene vivo no es ganar, sino pelear. La pelea perdida es la que no se peleó. La única forma de aprender a pelear, es peleando, es
no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea, esa pelea que es
nuestra. Tenemos que pelearla
hasta el final.
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