domingo, 1 de mayo de 2011

Puede que no lo sepas, pero solo me basta un gesto tuyo, una palabra fría, un disgusto para querer que nada este perdido.




Al final todo lo que callo habla de ti.






- Te odio, eres insoportable, deja de reírte de mí. ¡Desaparece!- Vale, si me lo dices así, me iré...
- Espera... ¡No!
- No ¿qué?
- Que no te vayas...
- Pero si me lo has pedido tú, y además, me odias...
- Sabes que no te odio, que te quiero, que no te soporto, pero te necesito, que me molesta que te rías de mí, pero a la vez me encanta porque demuestras que me prestas atención, y quiero que desaparezcas, pero...

 - Pero ¿qué?
- Pero que desaparezcas conmigo.

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